Moscati médico, investigador, Santo - 1

Prof. Antonio Marcucci
Traducción de Antonella Nappo

Incondicional amor cristiano - El clima cultural del tiempo de Moscati
El profundo trabajo al servicio de los enfermos - Su último día terrenal

Incondicional amor cristiano

José Moscati fue un laico, un ilustre clínico napolitano y un cristiano rico de fe. Mostró claramente que la oposición entre la verdadera ciencia y la fe católica no existe, al contrario que existe en realidad una síntesis armoniosa y profunda entre ellas.

San José Moscati
1888 - 1927

Vivió una intensa vida de oración que encontraba su cumbre en la S. Misa y Comunión cotidiana: este médico insigne había entendido completamente que en Cristo Jesús todos los hombres son hermanos y que el verdadero incondicional amor cristiano nos incita a una caridad sin límites por todos los que sufren.

El Prof. José Moscati ha recibido su formación de médico y de investigador en la Universidad de Nápoles. El grande amor por los enfermos indució Moscati a optar por la carrera del hospital pero sin dejar nunca la enseñanza. En los dormitorios largos de su pabellón, en efecto, no paró nunca de impartir su curso de libre docente, enseñando en los oficiales en la facultad de Medicina, también.

Quien quisiera encontrar en la vida de José Moscati episodios excepcionales y hechos prodigiosos estaría desilusionado, porque su pasaje sobre la tierra fue sobre todo un magisterio de vida, un continuo ejercicio para lograr el mejor en el ámbito espiritual, científico y profesional. Sin particulares estallidos en campos especificos, Moscati marchó en la normalidad, haciendo todo lo que estaba en sus posibilidades.

Lo cierto es que no se limitaba al ámbito de sus deberes de estudiante antes, investigador y médico después, porque eso está probado por los numerosos interéses cultivados en sectores diferentes. Su cultura no era limitada; no impedía a sí mismo otras nociones, otras experiencias culturales: por el contrario, en él era vivo el gusto del arte, de la historia y del pensamiento en general. Su ingenio era férvido y franco, ávido de saber, proclive a acoger imagenes y elementos de vida, y es justo decir que Él no se aislaba, ni siquiera cuando era joven, dentro del cerco austero de los estudios médicos.

Nos ha probado que la vida no atropella por sí misma, que la ciencia no es una trampa, que la juventud no es fatalmente condenada a la esclavitud de las pasiones; no hay una resonancia de victoria y de alivio para todos en su línea de conducta...

¿Pero cual fue su secreto? ¡La oración! José Moscati sabía orar, Él logró todo esto con la oración, ¡o sea conversando con Dios! ¡Rodeado por mil peligros, no amó el peligro! Maravillosa conciliación entre Religión y Ciencia.

Un perfil de este hombre no es seguramente fácil a aparecer. Mi competencia es casi exclusivamente médica y por eso me limito a algunas consideraciones acerca de Moscati médico y investigador, para intentar hacer una lectura de sus calificaciones en fiel adherencia a la realidad. Contaré lo que he entendido de él también por medio de una constante comparación con mis problemas cotidianos.

El clima cultural del tiempo de Moscati

La figura de Moscati tiene que ser situada en el clima cultural dominado por el positivismo, que se difundió durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX. Tomó parte en el grupo de los laicos que, no obstante las tendencias del momento, contribuieron a un nuevo descubrimiento de la vitalidad y de la perenne juventud de la Iglesia de manera determinante.

El Beato Bartolo Longo, fundador del Santuario y de las Obras de Pompei

En este rinacimiento de los intelectuales católicos, Nápoles puede incluir figuras prestigiosas, entre las cuales Moscati y Bartolo Longo, que han vivido intensamente y trabajado todavía más entre los dos siglos. Ellos han mostrado cual es la función y la importancia del laico en la Iglesia y en el mundo, y han contribuido al ímpetu de una fe que ya habla sin miedo con la ciencia.

Bartolo Longo ha realizado obras, de las cuales algunas han prevenido los tiempos: de Moscati en cambio permanece el espíritu misionario que ha sabido infundir en los médicos. Es lícito quizás ponerse una pregunta: ¿por qué a distancia de muchos años el recuerdo y la veneración de este hombre son más vivos que nunca?

Aparentemente su vida puede aparecer muy normal, también común... ¿pero fue así en realidad? Él ha vivido intensamente su fe no interrumpiendo nunca los deberes de profesional y de ciudadano, en una metrópolis que también en aquel tiempo estaba tribulada por graves problemas que todavía subsisten hoy en día. Propio acerca de Moscati médico y ciudadano es importante reflexionar, porque estos dos aspectos nos permiten de sentirle como nosotros y quizás nos encantan más.

Este hombre, muerto en 1927 cuando tenía solamente 47 años, en el período más productivo de su madurez, se ha impuesto en breve tiempo, tanto que no solo su recuerdo no tramonta, pero ha quemado las etapas del recorrido normal de los procesos canónicos, imponiendose a la Iglesia en meno de cincuenta años.

Sin duda el aspecto religioso de su vida atrae y encanta, pero lo que habla más a muchos hombres de hoy es el desarrollo de la "sublime misión del médico" (son palabras suyas) y su conducta en el contexto cultural y científico del Sud de Italia.

Moscati fue un verdadero pionero si examinamos el período, porque supo unir a la diagnóstica, fundada en la semiotica física sobre todo, los nuevos conocimientos de la química fisiológica, que en aquel tiempo se encaminaba incierta.

El campo de acción de Moscati como investigador fue precisamente la bio química, durante el período en el cual tenió que sustituir el Prof. Pasquale Malerba y después Filippo Bottazzi, para dejar definitivamente la Cátedra de Química Fisiológica al Prof. Gaetano Quagliariello, habiendo, el Santo Profesor, rechazado la enseñanza oficial para amor de su Hospital y de sus estudiantes.

Moscati afirmó por lo tanto su adiestramiento científico acerca de la investigación bio química, o sea acerca de aquella parte de la Fisiología que estudia la composición química y las propiedades químico-físicas de los organismos animales y vegetales y que tende a interpretar el desarrollo de los procesos químicos y químico-físicos en los mismos organismos.

Esta particular investigación científica esclarece la parte más oscura y misteriosa del metabolismo vital, casi parece remontarse al origen de la existencia. Los progresos obtenidos en este sector han provocado en algunos la ilusión de poder lograr en un futuro más o menos distante, gracias a la investigación bio química, la explicación de la vida como dinámica físico- química.

José Moscati docente
Panel de bronce de Amedeo Garufi

Moscati, ocupado con las máximas interrogaciones de la ciencia, propio en virtud de su misma orientación científica, le veremos llegado al límite de las conquistas terrenales, por la fuerza de su mismo sondeo experimental: aquel límite que constitue la piedra de confín entre física y metafísica, entre conocimiento de la materia y conocimiento de Dios.

Para él el problema metafísico sobresale más vivo allá donde acababa la cadena de las conquistas físico-químicas. Profundizando la investigación experimental más osada y actualizada, se interna en el conocimiento de la realidad orgánica, cruzandola hasta el último borde que se puede conocer experimentalmente, o sea hasta aquel punto en el cual la misma realidad confina con el espacio abierto de la metafísica.

Este punto, que para tantas mentes es límite y signo de renuncia y de paro, es para Moscati el inicio de la especulación transcendental, hasta el logro de la eterna irrradiación de la Causa Primera: Dios Creador y Ordenador de todo.

La insuficiencia de la materia a explicar sí misma, que los resultados más brillantes de la bio química proban y confirman todavía una vez nítidamente, ha estada para Moscati un nuevo asunto para afirmar la necesidad de la metafísica y la autenticidad de Dios; pero el mérito intelectual -además espiritual - del Santo, consiste propio en el haber así justamente entendido los valores de la ciencia que ejercitaba con fervor, o sea sin engañarse y desviar de risultados espléndidos pero insuficientes a explicar la esencia misma de la vida.

La materia, estupendamente ordenada, no revelaba por sí misma, y en sí misma, el origen de su propio orden y de su formalidad: viva, no mostraba en sí misma el origen de la vida. Toda la extraordinaria belleza del Universo es por lo tanto un milagro, concluido por un gesto de Omnipotencia y de Amor que se moderniza cada instante, divinamente. Éstas son las conclusiones del Santo que su intelecto, libre, había verificado razonando.

En su actividad médica parece claro que Él afrontaba los problemas clínicos a la luz de los nuevos conocimientos que, después, habrían cambiado radicalmente la metodología, sobre todo de la diagnóstica y del laboratorio, conduciendo a las indiscutibles conquistas en campo científico y clínico-terapéutico de nuestro tiempo.

Incondicional amor cristiano - El clima cultural del tiempo de Moscati
El profundo trabajo al servicio de los enfermos - Su último día terrenal


Home Page

moscati@gesuiti.it