La Madre Teresa y los Jesuitas de Calcuta

Albert Huart s.j.
Traducción de Eloy José Santos

Madre Teresa de Calcuta

Ya como religiosa de la congregación de Loreto, la Madre Teresa se había impregnado del espíritu de San Ignacio de Loyola. Por otro lado, Mary Ward, su fundadora, era una verdadera discípula de San Ignacio. Gracias a estas Hermanas, otros jesuitas asumían el ministerio de la reconciliación y de los retiros espirituales.

Cuando dejó la congregación de Loreto, un trío notable de sacerdotes de la Compañía ayudaron y animaron a Teresa en sus progresos dentro de la nueva Congregación.

El Padre Céleste Van Exem, natural de Elverdinge, cerca de Ypres, contribuyó a ello de forma sustancial. Se trataba de un hombre bien considerado en los consejos de la Compañía y de la Archidiócesis. Esbocemos brevemente su retrato: un verdadero intelectual, y no un veleitario progresista, experto en Derecho Canónico, siempre en contacto con otros expertos de la India, de Bélgica y de Roma, y completamente entregado al sueño de la pequeña religiosa indo-albanesa.

Consiguió convencer sin crear polémicas al Arzobispo de Calcuta, Monseñor Périer, natural de Anverse, jesuita, prelado de corte tradicional que concedía habitualmente su preferencia a religiosas que seguían caminos más trillados. El Arzobispo no tardó en dar su consenso al nacimiento de una nueva congregación. E incluso se implicó para obtener las autorizaciones romanas necesarias. Hasta su muerte en 1993, el Padre Van Exem fue amigo muy cercano y consejero espiritual de la Madre. Si alguien puede llamarse su Ángel Custodio, ése fue Céleste.

Citemos igualmente al Padre Julien Henry: la barba de un San José, la mirada sonriente de un niño, el corazón de un misionero de la Caridad, gran amigo de los pobres de la parroquia de Santa Teresa. Místico, pero al mismo tiempo mentalidad práctica llena de proyectos, algunos un poco embarullados, otros vanguardistas. Hasta su muerte, acaecida en 1979, la Madre Teresa pudo contarle entre sus amigos e inspiradores. Desempeñó un papel importante en la formación de las jóvenes religiosas.

Desde el principio, el Padre Edouard Le Joly, buenas piernas y buena vista hasta hoy, que cuenta con 88 años, se comprometió en la gran obra de caridad. Instruyó a las religiosas, y entabló frecuentemente diálogos espirituales con la Madre. Como autor de diversos libros sobre la espiritualidad y los trabajos de las Misioneras de la Caridad, se le considera un buen conocedor de su espíritu y de su compromiso. A petición de la Madre Teresa, deseosa de proporcionar a sus Hermanas una buena guía de oraciones, escribió uno de sus más hermosos libros espirituales, sus "Meditaciones sobre el Evangelio según San Juan".

Entre las Misioneras de la Caridad y los jesuitas de Calcuta existen desde siempre numerosos lazos. Teresa se encontraba siempre muy cerca del corazón del Cardenal L. T. Picachy, jesuita. Durante muchos años, el Padre Camille Bouché, luxemburgués, ha colaborado en la formación de las religiosas, antes y después de su noviciado.

Los diferentes centros de las misioneras de la Caridad en Calcuta han acogido, por otro lado, a muchos otros padres jesuitas como confesores o instructores espirituales y de retiros. No se puede nombrar a todos ellos. Son miembros de la comunidad del Colegio de San Javier, que dicen misa a diario en la Casa Madre y en la Casa del Tercer Año de Park Street.

El P. Provincial ha escrito en su mensaje de condolencia a la Hermana Nirmala: "La Provincia de Calcuta constata con satisfacción y orgullo que numerosos jesuitas de Calcuta han prestado su asistencia, su colaboración y sus alientos a la querida Madre Teresa, desde los primeros momentos de su obra".


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