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S.Teresa del Niño Jesús y S.
José Moscati Felice D'Onofrio O.F.M. Cap. |
En un determinado momento de su vida el Santo profesor José Moscati decía: "Leyendo la autobiografía de la Beata Teresa del Niño Jesús encontré una frase para mí: El desaliento, Dios mio, también es pecado. Sí, un pecado de soberbia, ¡porqué me hace creer que puedo haber aceptado una autopinión de que puedo hacer cosas grandes! Cuando en realidad he sido siempre un siervo inútil".
El largo viaje que desde Nápoles llevó a Moscati a Inglaterra y después a Francia, pasando por Lourdes, en busca de copias en francés de Historia de un alma, fue para él fuente de meditación y, quizás, no han sido ineficaces las frases inspiradas por la pequeña Teresa de Lisieux, de las que Moscati habla repetidas veces en sus cartas.
Moscati que había leido y meditado estas páginas, intuyó plenamente que el camino de la "infancia espiritual", dictada por la pequeña Teresa, lleva a un segundo nacimiento en la vida espiritual, vida de Gracia y de dones del Espiritu Santo.
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S. Teresa de Lisieux |
La gran intuición psicológica de Teresa está en la sencillez, en el abandono en Dios, en la oración.
El gran pontífice Benedetto XV, en la declaración de las virtudes heroicas de Sor Teresa (14. Agosto. 1922) dijo: "No fue nutrida de grandes estudios, y aun así tuvo tanta ciencia que conoció, para ella y supo transmitir a muchos, el verdadero camino de salvación". Y el papa Pio XI con ocasión de la aprobación de los milagros que servirían para la beatificación de la venerable Teresa (11. Febrero. 1923), dice: "Estas son las grandes lecciones de la pequeña Teresa del Niño Jesús que, hecha maestro y apóstol, enseña a todos."
Dice Blaise Pascal: "La verdadera capacidad de convinción se burla de la locuacidad", y podría ser esta la frase que inspiró al que en la primera edición de "Historia de un alma" escribió: "nosotros que nos llamamos doctores de Israel, aprendiamos una teología llena de sabiduría que los fieles no tenían tiempo de escuchar. Y el Señor tuvo misericordia de esta muchedumbre, escogió una niña, Teresa, y esta niña les reveló verdades así de sencillas que los sabios estuvieron obligados a confesar su ignorancia y a hacerse sus discípulos para enseñar al pueblo su doctrina."
Después de pocos años de su muerte una voz profética la llamó Doctor de la Iglesia.
José Moscati debió acceder a manos llenas a esta fuente e hizo de ella un tesoro para su vida espiritual. Entre las pocas imágenes de santos de su estudió tenía un cuadro francés de la entonces Beata Teresa.
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S.José Moscati: |
Lo que impresiona comparándoles, es que los dos presentaban algunas características comunes: ausencia de ascética violenta, de mortificaciones excepcionales; ausencia de método discursivo o riguroso en la meditación y en la oración; ausencia de fenómenos místicos extraordinarios, visiones, éxtasis... Ausencia de múltiples obras exteriores.
A estas caracteristicas, en cierto modo "negativas", sumamos otras positivas comunes a los dos: sencillez, humildad unida a una magnánima grandeza, alegría de ofrecer a Dios las pruebas y sufrimientos que les mandaba.
Teresa, la niña de una buena familia, con una escasa "cultura de libro", pero con una cultura profunda hecha de ciencia infusa por el Espíritu Santo.
Moscati, rico de cultura médica, y en otras materias, que son especiales porque están impregnadas de esa cultura que le llegaba desde el cuerpo de Cristo sufriente que curaba y veía en los enfermos.
En Teresa y en Moscati la ciencia deriva del amor de Dios y del prójimo, pero una cosa les distingue, en Teresa todo pasa a través de la "infancia espiritual", en Moscati todo es un consumarse heroico en el dolor físico del que sufre.
Dos místicos modernos: Teresa en su clausura abre sus brazos al mundo enseñando el camino del amor, Moscati en el pasillo del hospital sostiene y enseña el amor a la ciencia en el servicio al dolor.
La belleza de la santidad está en la variedad, en la diversidad, porque está en la personalidad de quien ha sabido ver la divinidad de Cristo, infinita caridad, encerrado en el pequeño y finito cuerpo de Cristo hombre, que ha querido darnos a conocer su profundo amor revistiéndose de la debilidad de muestra naturaleza humana.
Teresa y Moscati, dos grandes santos, una, Doctor de la Iglesia, el otro, Maestro de ciencia y de fe, los dos pilastros de la caridad como Iglesia triunfante, nos muestran hoy el camino más sencillo y fácil para conquistarnos el Cielo.
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