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"Ser de Dios..."
Egidio Ridolfo s.j. |
Sed de Absoluto...
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Sor María Inés del Rostro Sagrado habla de lo que ha sido su camino interior, similar al de muchas personas – hombres y mujeres – que han sentido la invitación del Señor a seguir una vida de total consagración a Él:
"Queridos míos, ha llegado para mí el tiempo de decir el "sí" definitivo y total a Dios, en su Iglesia, con la pronunciación de los votos solemnes.
Pensar en este gran acontecimiento en mi vida me hace estremecer de alegría, porque he encontrado en Dios el manantial de mi paz, de la plenitud de la vida que siento dentro.
También yo he buscado durante años la felicidad donde no está, en las cosas materiales, en los bienes de este mundo, intentando conducir mi vida a la satisfacción, pero eso no me hacía feliz ni me sentía realizada.
Intuía, de hecho, que la felicidad capaz de satisfacer el corazón del hombre está más allá de la vida misma: está en Dios. Me sentía sedienta de Absoluto, de Infinito, de Eterno. Estaba cansada de días insignificantes que se perdían uno tras otro dejándome el vacío. Todo lo que hacía, el mismo bien que con mis modestas posibilidades lograba hacer me parecía poco, me parecía nada. Me preguntaba entonces qué sentido tenía mi vida. Si valía la pena seguir gastándola así.
Emprendí un camino de purificación interior, mediante los Sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía, y si, por un lado, descendían a mi corazón una paz profundo y un íntimo júbilo, por otro aumentaba en mí esa inquietud saludable que me sugería que debía seguir más allá... [...] Tras dos años de oraciones y reflexión emprendí la vía monástica... [...]
Doy las gracias al Señor porque me ha permitido entender cuál es mi lugar en la Iglesia, y yo también – como S. Teresa de Lisieux – puedo decir: "En la Iglesia yo seré el amor, porque el amor encierra todas las vocaciones, el amor lo es todo, abraza todos los tiempos y todos los lugares, el amor es eterno..."
Queridos míos, os pido que os unáis a mí en esta oferta mía para que, como el perfume del incienso, suba más allá de las nubes del cielo hasta el trono de Dios: para mí, para vosotros, para la humanidad entera...
Y finalmente, sigue aquí la última carta publicada en el boletín de Carpineto Romano: Sor María Cristiana del Crucifijo anuncia su profesión solemne:
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"Deseo comunicaros esta mi gran alegría, que espero será también la vuestra: el sábado 20 de junio a las 16.00 diré para siempre el "sí" a Dios, que en su amor infinito me pide que le pertenezca totalmente, con el vínculo de la profesión religiosa solemne.
Nunca podré dar gracias suficientes, porque nada más grande, nada más maravilloso podía sucederme que encontrar a Jesús.
He descubierto que me siento profundamente amada, incondicionalmente amada por Dios, que ha dado su propia vida por mí, por todos nosotros, como si fuera la única.
Este "milagro" comenzó el verano de 1990, cuando tenía veinte años, después de una adolescencia vivida lejos del Señor. Hoy creo que si hubiera sospechado quién es realmente Jesús, no habría podido vivir sin Él. Pero Jesús no ha querido mi amor a la fuerza, ni mi fe por obligación, y ha preferido esperarme, en el amor y en el respeto de mi libertad. Se ha quedado a la puerta de mi corazón esperando que por fin, me apercibiera de Él, de Él vivo, de Él presente a cada instante.
Sí, Jesús nos ama hasta la muerte; descubrir esto es encontrar la fuerza más grande en la vida, fuerza que ninguna prueba puede derribar, porque el amor es más fuerte que la muerte.
En alguna parte he leído que el mundo pertenece a quien le ofrece la más alta esperanza, y esta esperanza eres Tú, Jesús, Tú solo que sabes dar una vida digna de ser vivida, Tú nuestra felicidad presente, Tú nuestra felicidad eterna. Amén. ¡Aleluya!"
Fundamentos vivos de fraternidad
(De la Regla Carmelita)
"Nuestro ser hermanas caracteriza la calidad de las relaciones interpersonales que forman nuestra vida comunitaria, que se inspira en la primera comunidad cristiana de Jerusalén.
Nuestro "vivir contemplativo" nos permite descubrir a Dios presente en los hermanos, por ello nos sentimos impulsadas a valorar el misterio de cada una de las hermanas que viven a nuestro lado diariamente.
Ser hermanas significa crecer juntas en la igualdad y en el compartimiento de todo... Estos valores de fraternidad están expresados y se siguen reforzando en la Palabra de Dios, en la Eucaristía y en la Oración.
Juntas buscamos el rostro de Dios en el corazón de cada hermana, porque es allí donde Dios ha establecido su vivienda. Por eso nuestra fraternidad es parte viva de la Iglesia y de la historia.
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La comunión de nuestros corazones se expresa de mil maneras... Las ocasiones son muchas... y hay siempre lugar para una sonrisa, una felicitación, una flor en la mesa junto al plato de la hermana festejada, una tarjeta... una oración.
María, la discípula perfecta del Señor, nos ayuda a aprender a vivir en el amor fraterno y en el mutuo servicio.
Nuestra fraternidad en oración modifica día tras día nuestra existencia, como testimonio vivo de conversión al servicio de todo el género humano.
Existe una tensión continua entre oración, soledad, silencio, caridad fraterna. La experiencia del "desierto" no rebaja nuestro compromiso concreto en las relaciones con cada hermana, al contrario, las hace más profundas.
Cuando llegamos a ver con los ojos de Dios, nuestro vivir la fraternidad se vuelve cada vez más creativo, y amamos sin condiciones a cada una de las hermanas en su unicidad."
Del corazón de sus carmelitas, que la honran desde hace siglos, ha surgido este himno de afecto y gratitud a María: "¡Flor del Carmelo, Vid florida, Esplendor del Cielo. Tú solamente eres Virgen y Madre. Madre bondadosa y pura, no abandones a los carmelitas, Estrella del mar...!"
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de Carpineto Romano |
Una comunidad acogedora...
Muchas personas solicitan pasar algunos días en este monasterio, y son días que dejan una huella imborrable... A este propósito, he aquí lo que escribe la Priora:
"La comunidad, siempre respetando sus ritmos de oración y trabajo, está siempre dispuesta a acoger a todos los que, individualmente o en grupo, llaman a nuestra puerta para conocernos, pasar algún día con nosotros, rezar juntos, en un clima de recogimiento y amistad fraternal."
Para darse cuenta de esto, basta leer lo que se viene publicando en el boletín. Por ejemplo:
"El 30 de noviembre vino un seminarista con un grupo de boy-scouts. Han realizado un corto retiro y han rezado con nosotros..."
"El sábado 13 de diciembre vinieron cuatro seminaristas de la diócesis de Rímini, y por la tarde, un grupo de confirmandos..."
"El martes 16 de diciembre vino un sacerdote con un grupo de catequistas de Piglio. Hubo un encuentro con la comunidad, el canto de las Vísperas y la Sta. Misa."
"El sábado 27 de diciembre vinieron unas 50 personas, entre familiares y amigos de una de nuestras hermanas. Hemos celebrado juntos las Vísperas."
"El lunes 16 de febrero llegó de Colleferro una excursión de alumnos de primera enseñanza. Han visitado la iglesia con sus profesores y después nos han preguntado por nuestra vida..."
"Empujar a la Esperanza"
Después de leer algunos testimonios directos de carmelitas de Carpineto Romano, será interesante conocer algunas "reacciones" de los que entran en contacto con ellas, personalmente o por carta, y que perciben su mensaje con distintos grados de profundidad, según la personalidad de cada cual.
Naturalmente, casi todo el bien que la iglesia recibe gracias a la presencia y al contacto con una comunidad contemplativa es un secreto que sólo el Señor conoce... Pero muchos escriben al Carmelo cuando sienten la exigencia de ofrecer testimonio, de dar las gracias, de solicitar la participación en la oración de las carmelitas...
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Leamos algunos fragmentos de cartas recibidas en el Carmelo, y por ello publicadas en el boletín:
"Queridísimas hermanas, después de pasar tres días en el oasis de vuestro Carmelo, siento el deber de agradeceros el bien recibido. Cuando tengo la oportunidad de acercarme hasta vosotras, vuelvo más rico y contento..."
"¡Doy siempre las gracias al Señor por tener "amigas" como vosotras! Pienso a menudo en vosotras y este simple hecho me sacude y me empuja a la esperanza..."
"Vuestro canto es un preámbulo del Paraíso. ¡Qué alegría sentiré al encontrarme con Jesús acompañada por estos cantos angélicos! Seguid rezando por las almas de los que estamos inmersos en el mundo, rezad para que el Espíritu Santo nos ilumine y nos conduzca hasta el camino de la santidad. Rezad por mis hijos y por mi alma..."
"Queridísimas hermanas, no imagináis la dulzura que me transmiten vuestros testimonios de vida, de una vida tan diferente de la que llevamos "aquí fuera"... Voy a la Universidad, y el empeño que conlleva – sumado a la confusión de la vida urbana – te lleva a menudo a perder, a aflojar una dimensión de fe verdadera y profunda..."
"No encuentro palabras para agradeceros vuestra cercanía afectiva y espiritual. Vuestras palabras poseen siempre algo especial,... y creo conocer el secreto de esta diferencia: la profunda unión con Dios..."
"Gracias por vuestras oraciones, por vuestro afecto, por este "hilo" que me mantiene unida a vosotras... He recibido el libro de Sta. Teresa de Lisieux, y lo considero una guía de vida... Teresa dice que "la paz se encuentra en el fondo del cáliz", y yo siento que lo bebo continuamente hasta el fondo, a veces con alegría, a veces con mucho sacrificio... Hoy el egoísmo y la envidia parecen los amos de esta sociedad que cree haber alcanzado la cima de la perfección... y siempre genocidios, delitos, prostitución moral y física... Rezo siempre al Señor para que sea el amo de nuestros corazones, sobre todo del de los niños. Gracias por todo..."
Carmelo S.Anna
Via Caldarozzi 32
00032 Carpineto Romano - Italia
Sito web del Carmelo S.Anna: www.moscati.com/carmelo.s.anna
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