Traslado del cuerpo de Nina Moscati a la iglesia del Jesús Nuevo
(Miércoles 18 de Febrero del 2009) - 1

Sebastiano Esposito s.j.

[Traducción de las Monjas Adoratrices Perpetuas]

El "regreso" de Nina Moscati al Jesús Nuevo -- Introducción al motivo de la solemne Concelebración - I
Homilía de Su Excelencia Mons. Antonio Di Donna, Vicario General de la Diócesis de Nápoles

El "regreso" de Nina Moscati al Jesús Nuevo [Egidio Ridolfo s.j.]

En la tarde del 18 de febrero del 2009, coincidiendo con el "Tercer Miércoles del mes", tradicionalmente dedicado al Encuentro de los enfermos con S. José Moscati, se ha llevado acabo una solemne Celebración Eucarística en honor de Nina Moscati, hermana del Santo, cuyos restos mortales recientemente han sido trasladados al Jesús Nuevo. Presidía la concelebración Eucarística Su Excelencia Mons. Antonio Di Donna, Vicario General de la Diócesis de Nápoles.

Así, se ha hecho oficial el "regreso" de Nina Moscati al Jesús Nuevo, iglesia que, al igual que el hermano José, Nina frecuentaba continuamente. Nina nació dos años antes que su hermano, el 19 de julio del 1878, y su vida terrenal terminó el 24 de septiembre del 1931 (cuatro años después de José). Hasta ahora su cuerpo estaba sepultado en el cementerio de "poggioreale", dentro de la cofradía de los pelegrinos, la misma cofradía ilustre que desde el 1927 al 1930 guardò el cuerpo del futuro Santo, prof. José Moscati.

En el complicado íter burocrático, preliminar al traslado de Nina , entre el permiso previsto, ya sea de la iglesia (especialmente de parte del Arzovispo de Nápoles Card. Crescenzo Sepe) como de parte de la autoridad civil, tenemos también la autorización de esta benemérita cofradía, permiso otorgado de buena gana, y patrocinado por el Padre Alfredo Marranzini s.j. (al cual el Señor llamó a Él en agosto del 2008), el mejor experto de la vida y de la espiritualidad de S. José Moscati.

Los propios estudios profundizados del Padre Marranzini han evidenciado la parte esencial – y providencial – tenida por Nina al sostener al hermano José en vida y al recoger todo tipo de testimonios después de su repentina partida (el 12 de abril del 1927), un trabajo complicado realizado por ella con criterio inteligente, que ha hecho posible la redacción de la primera y amplia biografía de su hermano, escrita por Mons. Ercolano Marini, Arzovispo de Amalfi, y ya publicada en el 1929, a sólo dos años de la muerte del futuro Santo.

Los estudios del P. Marranzini, como ahora los del P. Sebastián Expósito s.j. – otro experto de Moscati – han mostrado como Nina no sólo ha "ayudado y sostenido" al hermano sino que ha apoyado y condividido su vida espiritual, revelando en sus confrontaciones una sintonía fruto de la acción del Espíritu Santo y de la asidua frecuencia a los sacramentos.

La pequeña Nina, con acto de afecto, rodea con la mano izquierda al hermano José,
un gesto que es también símbolo de la función
que ella siempre ha tenido en su vida.

Luego incluso Nina ha profundizado los elementos fundamentales de la fe cristiana así como la Iglesia Católica nos la ha trasmitido, con lo cual le ha sido posible empeñarse, a alto nivel, en aquella grande obra de catequesis a nivel diocesano que fue la "obra para la conservación de la Fe". El constantemente traducido en su obrar de cada día, como muestran tantos testimonios contemporáneos de ella.

Todo esto ha producido, ya sea en P. Marranzini como en P. Expósito, la convención de que tengan todos los requisitos para encaminar un proceso canónico de beatificación incluso para Nina Moscati, convención condividida cada vez más y que se espera pueda concretizarse en un futuro próximo.

Actualmente los restos mortales de Nina están guardados en el Oratorio Moscati, contiguo a la iglesia del Jesús Nuevo, cerca de los ambientes en los cuales fueron recostruidos el estudio médico y la habitación del Santo. Y por esto también tenemos que agradecer a Nina, porque fué ella la que regaló al Jesús Nuevo los muebles, los libros, los escritos y todos los objetos personales de su hermano José. Todo esto pasó un año antes de su muerte, que le llegó - prematura también para ella– el 24 de septiembre del 1931 (tenía poco más de 53 años).

La solemne Concelebración del 18 de febrero se inició a las 17:00, después de una amplia introducción al conocimiento de Nina Moscati, por el P. Expósito s.j. Citamos sin interrupción el texto de esta introducción y la homilía di Mons. Antonio Di Donna, que como ya hemos dicho ha presidido la Concelebración como Vicario General de la diócesis de Nápoles.

Introducción al motivo de la solemne Concelebración - I [Sebastiano Esposito s.j.]

Sé que la noticia que dentro de poco os daré, y que buscaré de comentar brevemente, se ha infiltrado ya en algún ambiente, por eso ya la conocen algunos de los presentes.

El motivo de nuestro encuentro es verdaderamente extraordinario: los restos mortales de la hermana de Moscati, que hasta hace poquísimo tiempo estaban en el cementerio de Poggioreale, han sido ya trasladados aquí, no lejos de las del hermano y se encuentran en el Oratório de Moscati, donde podréis verla y también encomendar a ella vuestras plegarias.

Es necesario decir alguna palabra sobre esta mujer que ha sido verdaderamente un ejemplo y un testimonio extraordinario de Fe y de amor cristiano. Por desgracia han pasado muchos años desde su muerte, y por lo tanto son rarísimas las personas que la han conocido y que aún la recuerdan.

Tenemos el placer de tener aquí presente, a Hector Caropreso, que desde niño la ha conocido, ha sido acogido por ella, y guarda un amorosísimo recuerdo.

¿Quién ha sido Nina Moscati...? El nombre original era Ana, pero la llamaban comúnmente Nina. Con una respuesta rápida podríamos decir que ha sido la hermana de un santo, pero verdaderamente ¿Cuál ha sido la relación entre estos dos hermanos? Como sabéis tenían otros tres hermanos...

Y bien, había una imagen, en la sala Moscati, que puede ser que ya la hayáis visto pero que os aconsejo volverla a ver. Se ve una niña de 10 años, serena, sentada, y junto a ella, apoyado un poco en ella, está un niño de ocho años.

La pequeña con un acto de afecto, con la mano izquierda rodea la cintura del hermano, en signo de afecto y también de una cierta protección. Se puede decir que aquella imagen es una imagen profética porque durante toda su vida esta mujer, soltera, se había consagrado a su família, a sus hermanos, sobretodo después de la muerte de la madre, y en particular a José, del cual ha sido en cierto modo, la defensora, porque Joselito Moscati, preso de sus empeños, de sus estudios, de sus pobres, de sus enfermos, de las visitas continuas a las cuales se dedicaba indefenso, pensaba poco en sí mismo.

La hermana ha tenido que hacer esfuerzos por años, por décadas de años para obligarlo, en cierto modo a comer, porque, de su parte, si podía, escapaba...Moscati era poco atento y se preocupaba poco por el aspecto externo, el vestuario, y sabemos que él no quería absolutamente que se compraran nuevos trajes para no gastar dinero que quería devolver a los pobres. Entonces ella necesitaba tener la astucia de mandar a hacer un segundo traje totalmente igual al primero, de manera que él no se diera cuenta...

Estas situaciones se podrían describir por horas y horas... incluso aquello que concernía al descanso: Moscati trabajaba, estudiaba y pensaba a sus enfermos. Nina lo ha protegido de Él mismo, le ha prolongado en cierto modo la vida, y esta ha sido una actividad sin pausa y que ha continuado siempre con mucha paciencia y solicitud.

Sobretodo hay un momento de la vida de Mosacti (estamos en el 1923 cuatro años antes de su muerte) en el cual su trabajo llega a ser verdaderamente imposible e incluso él siente algunas molestias en los ojos; está enormemente cansado. Entonces es la hermana que lo empuja a emprender un viaje para participar a un congreso de medicina a Edimburgo.

En cierto modo fue una salvación. Moscati, durante aquel viaje, estubo en varias naciones e hizo un informe a través de las cartas que mandó a la familia, que también han sido publicadas, y que demuestran la extensión de sus intereses, de la cultura, de su sentido estético y, en modo particular, de su Fe.

Al regreso de Edimburgo pasó por París, y después se acercó a Lourdes, dejándonos páginas de fuerte espiritualidad; páginas de un médico sabio y creyente que están entre las más bonitas de aquellas del siglo XX.

¿Cuándo y cómo se decidió a este viaje...? Él, al principio de la narración, describe así los últimos momentos y dice: "Hasta el último momento he estado en duda, si partir o no. Atosigado por las cosas del hospital, por las peticiones de los enfermos, por las consultas, y más que nada oscilé retenido por mis disturbios de visibilidad. Pero las insistencias de mi hermana las sentí como una voz angelical".

Observen que estas palabras esculpieron la relación, no sólo de afecto sino también de estima, que Moscati tenía con esta hermana; sea como hermana, sea como mujer santa: "las insistencias de mi hermana las sentí como una voz angelical" y partió.

También después de la muerte Nina ha defendido la vida de su hermano, en cuanto que ha conservado su memoria con una atención y un esmero increible. Todo aquello que hoy tenemos, o sabemos de Moscati, se lo debemos a ella.

El ábside de la iglesia del Jesús Nuevo en ocasión de la Concelebración Eucarística sucedida a continuacón del Traslado del cuerpo de Nina Moscati.
[Fotografía Nello Di Cesare].

Después de la muerte de Joselito, en aquellos cuatro años que le quedaron, ha hecho de algún modo que todo el material que concernía la vida de su hermano, los libros, la cama, el sillón donde murió, todo aquello que veis aquí en el Jesús Nuevo, fuera trasladado aquí para que permaneciera como memoria.

Todo esto nosotros se lo debemos a ella. También los escritos de Moscati. En algunos casos hasta cuando Moscati escribía algunas cosas íntimas que relacionaban al Señor, como por ejemplo una oracción, no le gustaba conservarlo, y lo tiraba en la papelera. Nina se preocupaba de llevarse estos escritos y nos los ha dejado.

Algunas plegarias bellas de Moscati las conocemos a través de la actividad y la solicitud de Nina. Ha colaborado con su hermano, no sólo lo ha ayudado. Saliendo de la iglesia del Jesús y siguiendo hacia la derecha, a la vuelta, hay una carnicería, venden carne de ternera; pues bien, allí se recuerda como esta mujer tres veces por semana, se acercaba a comprar una cantidad notable de carne de primera calidad, no para la familia, ya que su hermano no sólo no cobraba dinero a los pacientes pobres, sino que señalaba a ella las direcciones de aquellas personas que tenían necesidad de carne y no tenían la posibilidad de comprarla.

Por muchos años Nina ha hecho esto, en silencio. Uno de los hermanos que quedaba, al proceso de beatificación de José Moscati, hablando de los coadjutores de la actividad caritativa del Médico Santo, testimonió diciendo que ella había sido "cómplice" de su caridad.

La palabra "cómplice" es significativa: indica al que hace este trabajo sin hacerse notar. Así ha hecho ella, de gran Cristiana y de mujer de gran sensibilidad. Añadimos también a esto su interés por los pobres, por las personas indigentes, por aquellos que estaban lejos de la Fe, y sobretodo por los niños.

Esta tarde tenemos la alegría de tener entre nosotros un joven (casi de noventa años...!) que cuando era niño ha sido arrimado, acogido y cuidado por Nina Moscati. Es nuestro querido Hector Caropreso, al cual el que quiera después podrá preguntar alguna noticia más inmediata.

Continuo diciendo que la actividad de Nina ha sido también coadjutora de la actividad de Moscati momento crucial para las personas lejanas de la Fe. Como sabeis Moscati cuando visitaba un enfermo no se preocupaba sólo de su salud física, sino también de su estado interior, de su alma, notando si tenía necesidad de los sacramentos, si rezaba, si tenía algún remordimiento... y muchas veces lo ha logrado.

Sin embargo, en algunas circunstancias encontraba resistencias muy fuertes, y entonces "cerraba" por decir así el diálogo y añadía: "Está bien, terminamos por ahora… os mandaré a mi hermana…" y la hermana iba... muchas veces, con su benignidad, con su inteligencia, con su saber relacionarse también con el resto de la familia, conseguía lo que Moscati tal vez no habia conseguido, y esto es un dato muy significativo.

Todo esto está documentado por los procesos de beatificación de su hermano. Por eso era tan conocida más en ámbito "cubierto" dado que no hacía propaganda de su caridad. Había otro ámbito donde ha "salido" al descubierto y ha sido su acción en una obra en aquel entonces muy necesaria, llamada " Obra para la conservación de la Fe".

Dado que en Italia en aquel tiempo en varias escuelas no existía la enseñanza de la religión, para remediar esto, sobretodo en la Diocesis de Nápoles, un Obispo y un prelado se preocuparon de invitar a los jóvenes cuando salían de la escuela, a acceder a estas enseñanzas de religión.

Lugar donde estaba sepultado el cuerpo de Nina Moscati, en la Cofradía de los Pelegrinos. Fotografía realizada pocos minutos antes del reconocimiento preliminar del traslado.

El suceso fue extraordinario. Directora y cooperadora fundamentales de esta obra fué propio Nina Moscati. Es indicativo que al momento de la muerte de Nina Moscati, este aspecto fue uno de aquellos que mayormente sobresalen, por lo cual, más que a la mujer caritativa ellos pensaron y alabaron la mujer de Fe, que sobretodo se preocupaba de la fe de los jóvenes.

Al momento de su muerte, en el 1931 cuatro años después de la de su hermano, después de un trabajo incesante hecho para conservar la memoria de su hermano guardando todo aquello que concernía a nuestro Santo Médico, el Señor la llamó a él. Los últimos años de su vida fueron terribles en cuanto que estaba afectada de cáncer de estómago, soportando con paciencia y con verdadera Fe cristiana.

(Continua)

Parte segunda

Home Page

moscati@gesuiti.it