Edith Stein: vivir en Maria - 1
Maria di Lorenzo | ![]() |
"Si ha existido Auschwitz, entonces no puede existir Dios". Es esto lo que se ha sentido afirmar a menudo en este último período del siglo XX , tan duramente marcado por las tragedias: dos guerras mundiales, el nacimiento y tramonto de las ideologías totalitarias, las aberraciones del nazismo, el genocidio de los hebreos. Tragedias colectivas que han hecho gritar contra el cielo frases como esta, y con razón. Si está Auschwitz no puede existir Dios. ¿Pero estamos completamente seguros?
De la obscuridad más profunda de la noche hay un rostro que aparece, una voz, un nombre: aquel de Edith Stein,la religiosa carmelita muerta en Auschwitz en una cámara a gas en agosto de 1942 .Una hebrea. Una filósofa. Una religiosa. Una mártir.
Convertida del hebraísmo al catolicismo a través del filtro del ateísmo y pasó de la especulación filosófica al convento después de estar un día "Iluminada" por la lectura de la vida de S. Teresa de Ávila; "una personalidad que lleva en su intensa vida – ha dicho Juan Pablo II – una síntesis dramática de nuestro siglo".
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| San Maximiliano Kolbe |
Y que desconocida, agreguemos nosotros, junto a otro gran mártir de los lager, San Maximiliano Kolbe ,cada declaración nihilista - como la muerte de Dios o, peor todavía, su completa indiferencia al dolor humano - de frente a lo absurdo de la guerra, a aquel tremendo misterio del mal que Auschwitz ha encarnado entorno a la mitad del Novecientos.
Quizás no es una casualidad que justo durante aquellos años, en tierra de Polonia, hayan visto la luz de la fe y del martirio estos dos grandes santos, Edith Stein y Padre Kolbe, tan cercanos y tan similares en la secuela de Cristo. Que fue en verdad heroica, sin reducción. Nos enseñan probablemente un camino, nos entregan una herencia que es casi una amonición: el odio no trae frutos, solo el amor crea.
En este perfil, quise recorrer la vida de Edith Stein, una vida entregada al servicio de la verdad y toda vivida en el signo de la Cruz. Un camino existencial tan insólito y fascinante que merece ser conocido y profundizado su mensaje.
Si he elegido, voluntariamente, de no analizar la ponderosa mole de su pensamiento filosófico, para detenernos en vez sobre algunas líneas fundamentales de su itinerario humano y espiritual, en particular modo la dimensión mariana de su experiencia existencial, como base de la estructura portante de su mundo interior. Pues, como sabemos, está en la vida interior la esencia, la "médula" por así decir, de cada santidad.
Y la santidad de Edith Stein, primera mujer de origen hebreo de los tiempos modernos en subir a los altares, solo puede entenderse a la luz de María, modelo de cada alma consagrada, instigadora y plasmadora de los más grandes santos en la historia de la Iglesia.
Una santidad, aquella de Benedicta de la Cruz, extraordinariamente cercana al corazón y a las esperanzas del hombre contemporáneo, así como a sus dudas , a sus profundas laceraciones, en el surco de un siglo terriblemente atravesado de la violencia y del odio, embebido de espíritu ateístico, amenazado de grave e implacable despego a lo ético.
"Nuestra certeza – solía decir por esto Edith Stein – es que todo concurre al bien de aquellos que aman a Dios y que la senda recorrida por el señor conducen más allá de esta tierra. ¡Oh admirable cambio!"
Nota - Esta premisa se extrajo de la introducción al libro de la autora: María Di Lorenzo:
Con la Cruz en el corazón - Edith Stein, Ediciones de la Inmaculada, Bolonia, 2000.
Cfr.la Información sobre la autora al final del artículo.
A su imagen
San Buenaventura afirmaba que Dios puede crear también otros mundos, más grandes de aquellos en los cuales nosotros vivimos, y cosas aun más bellas de aquellas que conocemos, pero no puede crear otra María. María es la obra maestra de Dios. Y el Carmelo es fundado entonces sobre la devoción a la Todasanta .El Carmelo, se dice, existe por María: "Totus Marianus",viene definido. Hay, por lo tanto, una larga tradición de "marianidad" en el pensamiento místico da la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
Cada Carmelita para santa Teresa de Avila debía llegar a ser una imagen viviente de María.Los monasterios que la activa Reformación del Carmelo venia creando paso a paso los llamaba, no por coincidencia, "los palomares de las vírgenes".
María, entonces , es el modelo de sor Teresa Benedicta de la Cruz, Carmelita descalza; modelo de consagración a Dios así como de apostolado, el apostolado del amor divino, nutrido de oraciones, de silencio y de inmolación. "La perfección del camino de la infancia en el plano divino - sostenía S. Teresita del Niño Jesús – es la vida en María".
Palabras, suyas, que parecen resonar aquellas de san Maximiliano María Kolbe, cuando afirmaba que "por voluntad de Dios, la devoción a la Inmaculada es la sustancia de toda la santidad" (Escritos 687).
En verdad, nunca ha habido un santo en la historia de la Iglesia que no haya sido forjado por María, educado en su escuela de santidad y de perfección celeste. "Toma la mano de Cristo en una de tus manos – solía decir a menudo padre Kolbe – y la mano de la Virgen en la otra: ahora, aunque si caminas en la oscuridad, puedes avanzar con la misma seguridad de un niño que es sostenido por sus padres…" (1).
María, lámpara de luz en el camino largo lleno de sombras que conduce al Cielo; ya que, escribía Edith Stein, ""nos ha generado según la vida de la gracia, habiéndose dado por completo ,cuerpo y alma, para ser madre de Dios. De aquí nace una unión estrechísima entre ella y nosotros: ella nos ama, nos conoce, y es completamente disponible para transformarnos en aquello que debemos ser".
Sobre la Madre del Señor Edith Stein nos ha dejado páginas de gran belleza espiritual, que merecen ser conocidas y meditadas. Para ella, en los días conmocionados después de su fuga a Holanda, en espera de conocer los eventos y en total precariedad de vida , había compuesto una poesía que emanaba del corazón:
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"Madre mía, amadísima, Te doy gracias de haberme llamada ¿Que cosa será de mi? No lo sé. Quisiera abandonarme, dócilmente, |
![]() "María nos ha generado según la vida de la gracia, habiéndose dado por completa, cuerpo y alma, para ser Madre de Dios." |
Sor Teresa Benedicta de la Cruz se siente una "herramienta" insignificante, inútil, pero que en las manos de la Virgen , a ella confiada dócilmente, puede llegar a ser un fructuoso instrumento de salveza según los diseños inescrutables de Dios.
"La Redención – escribe ella – fue decidida en el eterno silencio de la vida divina y en el ocultamiento de la tranquila morada de Nazaret; la virtud del Espíritu Santo ofuscó a la Virgen mientras rezaba, sola, y obró la encarnación del Redentor. (…) La Virgen, que custodiaba en su corazón cada palabra que Dios le dirigía, es el modelo de aquellas almas atentas en las cuales revive la oración de Jesús sumo Sacerdote; y aquellas almas que, tras su ejemplo, se dan a la contemplación de la vida y de la pasión de Cristo, vienen elegidas de preferencia del Señor para ser los instrumentos de las grandes obras en la Iglesia". (3)
¿Entonces quién es María? "La criatura humana cuya voluntad no se ha alejado jamás de aquella de Dios"", declaraba en modo lapidario, pero eficaz, Maximiliano Kolbe. "Quién no es capaz de doblar las rodillas e implorar a María en humilde oración la gracia de conocer quién es ella realmente, no espere aprender algo más sobre ella". (4)
El misterio de María , en definitiva, no es posible circunscribirlo: "Las palabras humanas – es de nuevo Padre Kolbe que habla – - no son en grado de expremir aquella que ha llegado a ser la verdadera Madre di Dio" (Escritos 1335).
Hay un hilo mariano que atraviesa y une la vida de estos dos grandes Santos de Auschwitz, Maximiliano Kolbe y Edith Stein. En el año de mayor crisis para la joven filósofa hebrea, en 1917, el Franciscano polaco, con un grupo de cofrades, fundaba en Roma la Milicia de la Inmaculada, un movimiento espiritual que en su fuerte impulso misionero, bajo el estandarte de María, habría llegado en los años venideros al mundo entero, para invitar a la consagración a la Inmaculada al mayor número de almas.
La premisa puesta intencionalmente en la portada del Estatuto de fundación de la Milicia recitaba: "Ella aplastará tu cabeza (Gen 3, 15) – Tú sola todas las herejías disipaste en el mundo entero [oficio de la Virgen]"(Escritos21). Una premisa de fuerte valor pragmático, que tenía casi el sabor de una promesa, después mantenida.
"La Inmaculada, he aquí nuestro ideal. Acercándonos a ella, haciendonos similares a ella, permitiría que ella tome posesión de nuestro corazón y de todo nuestro ser, que ella viva y obre en nosotros y por medio nuestro, que Ella misma ame a Dios con nuestro corazón, que nosotros pertenezcamos a ella sin alguna restricción: he aquí nuestro ideal". (Scritti 1210)
Por lo tanto, consagración ilimitada, de corazón, alma y cuerpo, que exprime la verdadera donación, total y definitiva: éste era el ideal de san Maximiliano.
Su espiritualidad desde la infancia había absorbido el carácter mariano de la típica religiosidad polaca, habiendo ésta su proprio centro propulsor en el santuario de la Virgen María a Czestochowa, donde su familia lo llevaba en peregrinaje desde que era un niño. (5)
A diez años el pequeño Raimundo Kolbe suplicó a la Virgen para saber cual sería su futuro . Ella le había respondido del altar de la parroquia de Pabianice ofreciéndole dos coronas, la blanca de la pureza y la roja del martirio: él había aceptado ambas y se había hecho Franciscano.
Mariano había llegado a ser también el ideal de Edith Stein,momento en cual, de la indiferencia inicial, se había convertido a la fe católica , y es más cuando había dejado el mundo abrazando la vida religiosa en el Carmelo , para ser sponsa Christi: en la alegría y en el dolor, tomando el Tabor como su Calvario. Con Él en cada instante, pero teniendo siempre a su lado María, su Madre: "Ella – decía Edith – puede formar a su propia imagen a aquellos que le pertenecen" (6). " Y quién está bajo la protección de María – concluía – está bien custodiado ." (7)
Un antiguo adagio de la vida cristiana sostiene que la devoción a la Virgen es una señal de predestinación."Cuando María lanza sus raíces en un alma os produce maravillas de gracia, posible solamente a ella ", afirmaba san Luigi Grignion de Montfort (8).
Edith Stein hablaba de María y trazaba el itinerario de su vida, cuando reflexionaba sobre la Pasión: "La noche del viernes santo, a los pies de la Cruz. El dolor de la Madre de Dios es grande como el mar, ella estaba inmersa, es un dolor contenido, ella detiene con firmeza el corazón con la mano, para que no se rompa, la muerte verdadera aparece en modo casi espantoso de la boca entreabierta del Salvador. Pero su cabeza está dirigida hacia la Madre, como para consolarla, y la Cruz es toda luz: el leño de la Cruz se ha convertido luz del Cristo".
Estar a los pies de la Cruz para interceder por todos: su programa, su destino. Un ensayo de ella compuesto por un círculo de mujeres católicas, publicado con el título Las vías del silencio, llevaba al pié de la página una nota agregada en lugar de la fecha que decía: "Si probamos a contemplar silenciosamente el camino recorrido por la Madre di Dios, de la Purificación al Viernes Santo, será ella que nos hará encontrar las vías del silencio…"
Vivir el silencio, entonces, como María, para ser receptiva "a la verdad, que amaestra desde el interior" (La imitación de Cristo, libro III, cap.I, 1)en aquel silencio concentrado en Dios que, decía santa Teresa de Jesús,"es el más potente de los clamores"; aprender la humildad de María - hasta tener un corazón del todo olvidado de sí - en la vida cotidiana al Carmelo: humilde, oculta, continuamente orante. Como María en su propia casa de Nazaret.
Notas
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