"La belleza eterna"
Reflexiones sobre la vida de la
Ven. María-Teresa Gonzalez-Quevedo

Sonia Andreoli - Egidio Ridolfo s.j.
[Traducción de Carme Pinós Cordoner]

"Jesús tiene gustos mejores!..."

La Ven. María-Teresa González-Quevedo (foto del 1947)

Se conoce muy bien una viva y lista respuesta que Teresita(Maria-Teresa Gonzalez-Quevedo, dio a una de sus amigas cuando le hablaba de sus "proyectos" de lo que le decía: "¡Viajaré, me entretendré hasta que seré joven y cuando llegue a vieja entraré en el convento para asegurarme el Paraíso"… "eres una mujer agarrada y egoísta - le dice ella - querrías que Jesús te aceptará con todos tus aburrimientos de salud, después de haber dado al mundo la mejor parte de tu vida! Jesús tiene gustos superiores y quiere la juventud, con todas sus alegrías y todos sus sueños".

Teresita no había elegido su camino aún no, sin embargo trata como avara a su amiga sin medios términos: Jesús no se contenta con los "restos", nos quiere en todo nuestro esplendor, en toda nuestra juventud… Esta respuesta nos llama el Salmo 42 tal y como era recitado en la liturgia latina de la Santa Misa a la época de Teresita: "Subiré al altar de Dios, Dios quien alegra mi juventud"...

En realidad la elección de seguir a Cristo no puede ser absolutamente el fruto de un "cálculo", pero si de un amor desinteresado y total hacia Él… Qué sentido tendría(tal y como lo piensa su amiga) la decisión de entrar en el convento para "protegerse" de los aburrimientos de "la edad que avanza y no retrocede nunca"?... Sobre todo el hecho de elegir la vida monacal puede ser justificada sólo como una libre respuesta a la llamada y la vocación de servir de Dios. Se explica así la elección de Teresita: ha escuchado la llamada de su "Esposo" y, en consecuencia, ha dado sus adios "a la vida mundana" todo y guardando los recuerdos de su vida "pasada" sin renegar nunca de ellos. Su alegría de vivir, su simpatía y su buen gusto "se han refinado mucho más" hasta tal punto que han podido ser trasladados a una dimensión diferente y mucho más amplia.

Como lo ha escrito el Cardinal Larraona en la introducción a la biografía, Teresita sabía de la hermosura, de la distinción, de la gracia y de la dignidad personal, que la acompañó hasta el momento donde hizo su noviciado y, de cierta manera, más tarde, cuando sin ningún esfuerzo, de un golpe de ala, se había elevado hacia las esferas buenas más eminentes y nobles" (1).

Falsos modelos

Desde siempre y de mil modos se recurre a los términos "amor" y "belleza", porque efectivamente expresan la más profunda aspiración del ser humano, y de hecho constituyen dos de los atributos de Dios, que hallamos en la profundidad de nosotros mismos, puesto que somos sus criaturas. Pero incluso sabemos como estos términos están sometidos a frecuentes equivocaciones y distorsiones, de la corrupción inducida por el pecado en nuestro espíritu. Sólo un camino de fe, conducido por el Espíritu, puede recomponer en nosotros aquella armonía que se manifiesta como verdadera "Belleza" reflejada de un "Amor" verdadero porque se ha echado el ancla a su primer origen, que es Dios.

La breve pero intensa vida de Teresita es una óptima ocasión para una seria reflexión, preguntándole a Dios para conducirnos y recrearnos en aquella armonía que es fruto de Su amor por nosotros y también se manifiesta al exterior como belleza, también donándonos aquella "salud espiritual" que es también "belleza" y es más esencial que aquel físico, forzadamente transitorio. La juventud interior, en efecto sigue leyes contrarias a las biológicas, y puede crecer con el paso de los años, como se observa precisamente en la vida de muchos de nuestros hermanos, que la Iglesia nos propone como "modelos" y que son los Santos.

Cada día experimentamos que basta con encender la TV o deshojar alguna revista para literalmente ser "bombardeados" por imágenes de modelos, personajes del espectáculo que representan los cánones de la belleza y por esos mismos "modelos" a imitar y alcanzar... En la mayoría de los casos ésto es imposible, también cuando se tienen notables disponibilidades financieras, pero hay cosas peor: la carrera desenfrenada al logro de estos "ideales" a menudo entrega consigo consecuencias deletéreas del punto de vista de la salud física, cuantas jovencitas caen presa de problemas mentales y molestias del comportamiento alimenticio...), y además hace difícil una vida serena junto a sus propios seres queridos.

Está claro que en la base de muchas patologías de las que hoy se siente hablar, hay conflictos arraigados profundamente, que no se pueden explicar o sólo reducir a un querer "emular" personajes que se creen mitos... Podemos preguntarnos cuanto una vida de fe auténtica podría cambiar en mejorar nuestra existencia, que tendría entonces por "mitos" de referencia a la persona de Jesús y Maria, lo que quiere decir las auténticas "palabras de vida" del Evangelio... Para muchos cristianos - durante toda la historia de la Iglesia - Maria ha sido el ideal de pureza y "belleza" que alcanzar, modelo perfecto de mujer para emular... Pero por suerte también hoy muchos creyentes persiguen este "itinerario de vida", aunque las crónicas no hablan...

Se habla mucho y se jacta de la cirugía estética, convencidos que puedan cumplir realmente "milagros", y quién se sintió "atrapado" por algún problema a consecuencia de una mala aceptación de alguna característica del propio aspecto, pueden sentirse "elevados"... Pero sólo en determinados casos el recurso a la cirugía estética se puede justificar, mientras en la mayoría de los casos el recurso a estas técnicas no soluciona para nada las problemáticas interiores... En muchas circunstancias la misma crónica nos habla de personas que se han sometido a varias operaciones de cirugía estética pero han quedado insatisfechas, más deprimidas que antes, y hasta no se han sentido ellos mismos, no logrando "verse" con aquellas partes "nuevas" de su cuerpo que, incluso siendo más "bonitas", son "percibidas" como extrañas...

Nos miramos en el espejo y no nos reconocemonos... quizás porque no tenemos el ánimo de mirar más allá, de afrontar el verdadero problema, lo que se ha "escondido" detrás una nariz un poco pronunciada o de las piernas demasiado "torneadas", que fueron muy estimadas en otros períodos históricos...). Si tuvieramos la capacidad de autoanálisis y el ánimo de leerle en serio en nosotros mismos, haciendo un auténtico examen de conciencia y "mirando a la cara" los que son nuestros verdaderos límites, se llegaría a reconocer que el verdadero manantial de salvación no comporta el recurso al bisturí, que por cuánto se rodea miran de minimizar, no es nunca agradable ni están eximidos los riesgos.

Haría falta preguntarse que realmente estamos buscando... si nuestro problema está de verdad en aquella parte de nuestro físico que no queremos aceptar, pensando que los demás puedan "querernos" más si "reemplazamos" una parte de nuestro cuerpo con otra "construida" en laboratorio... En realidad es esta una de las llaves de acceso: el querer sentirse aprobados por el propio aspecto exterior, con la más consciente esperanza que pueda ser útil para afrontar una "escalada" hacia el éxito, el amor, o también, más sencillamente, para tener mayores chances en el mundo del trabajo...

Es inútil negar la evidencia que en la sociedad actual, y seguramente, en formas y acentuaciones diferentes, también en el pasado, el aparentar a veces cuenta más que el ser y no es necesario ambicionar un sitio en el mundo del espectáculo o de la moda para comprenderlo: hay chicas que no consiguen sólo pedidos en las tiendas por su aspecto físico... aunque los empresarios se justifican atribuyéndoles otros "impedimentos" de tipo caracterial o cultural... Pero en muchas ocasiones, a igualdad de méritos, la elección cae sobre el sujeto más "atractivo"...

Es verad que la belleza está en los ojos de quien mira, es un factor subjetivo: ¿Para cuanta gente un "cuadro" hecho con una mancha particular hecha con el pincel puede valer sumas desmesuradas? De hecho los medios de comunicación imponen "modelos" a los que superficialmente, sin demasiado reflejar tratan de atenerse... Sin embargo una verdadera belleza a menudo consiste justo en la diversidad que hay entre un ser humano y otro de su misma especie, a lo mejor de otra procedencia geográfica...

El arte, la literatura, el sujeto de muchas obras líricas, son los ecos de estas problemáticas. Un ejemplo entre muchos, de reconocida calidad artística, es la célebre "Cenicienta" de Gioacchino Rossini, que desarrolla de modo personal el conocido cuento que, en versiones diferentes, existe en la tradición de muchos países. Rossini pone el acento sobre la "verdadera belleza", comparando a las hermanastras de Cenicienta - que describe, de otra manera como físicamente en el cuento original, mujeres atractivas, pero espiritualmente áridas y mezquinas - a la protagonista, que esconde, detrás de los vestidos pobres y raídos, una belleza no solamente "física" Sobre todo origen de un alma espiritualmente libre y generosa, capaz de ir más allá de la rutina de su pobre vida cotidiana, de dar el justo valor a personas y a acontecimientos, con un abandono consciente y lleno de esperanza en el "Providencia", personificada por el "sabio Alidoro."

Una belleza que es “armonía” entre la aparición exterior y la interioridad. La obra de Rossini termina sobre un “gesto” de amor por parte de Cenicienta que sorprende a todo el mundo y hace traslucir - más allá de los tópicos - la religiosidad auténtica del famoso músico italiano: un amor que solamente el Evangelio puede inspirar. Realmente Cenicienta vuelta princesa, no sólo perdona a su padrino y a sus hermanastras, sino que pide perdón y, haciéndolo así, alivia la cólera del príncipe que pretendía, por el contrario, vengarla.

Él mismo Jesús nos dio testimonio a que la mejor “venganza “es el perdón, tan difícil, para nosotros, a actualizar en la vida diaria… solamente el Santo Espíritu puede ayudarnos a apoderarnos de esta indicación si “fuerte “del Evangelio… Quizá deberían emplear más energías “para embellecernos internamente”, puesto que será la única “belleza “que nos acompañará también en la otra vida también.

La belleza exterior es un reflejo de esta y es uno de los atributos de Dios. Pero es sólo una “temporada “de nuestra vida que va a ceder el paso a otras etapas, muy importantes, de nuestra vida. Finalmente, lo que se haga, aún no se encontró un elixir de la larga vida… que nos permita de verdad no envejecer, de borrar nuestras arrugas… Todos los trucos y las operaciones de cirugía estética no están en condiciones de eliminar estos “problemas “de base… Cuando se llega a una determinada edad no se puede pretender volver de nuevo atrás y tener el físico de la joventud…¡

Lo que debería interesarnos aún más es guardar y aumentar “La juventud de nuestro corazón “, desde el punto de vista mental y espiritual… si comprendemos bien que no estamos “de paso “sobre esta tierra, y que solo él bien que habremos hecho nos ayudarà a entrar en la verdadera Vida, para pensar de entrar con o sin las arrugas…?!

Una mirada que debe “sobrepasar”

Nuestro cuerpo es el “templo del Santo Espíritu”, nos dice la Santa Escritura y no debemos ni el idolâtrer ni, aún menos,culpabilizarlo. Los antiguos decían: “Mienta sana en corpore sano”, pero los que prosiguen los modelos actuales terminan para encontrarse un espíritu enfermo en un cuerpo enfermo… y eso, como ya se lo dijo, genera, a veces, consecuencias irreversibles.

Debemos bien cuidar nuestro cuerpo, sin “adorarlo”, pero no tiene que ser una obsesion el hecho de querer volverlo “perfecto” a toda costa … El buen cuidado que tendremos para nuestro cuerpo no nos impide tener un alma bien “flexible” que nos permitirá poder “volar” hacia Dios mucho más fácilmente…. Exactamente en el momento en que El decidirá poner fin a nuestra vida sobre esta tierra…

Hay unos ejemplos - en el mundo del espectáculo también - de gente que, repentinamente, ha sido "iluminada" y giró su mirada hacia otro “modelo” que hay que seguir, sin preocuparse más de cosas "terrestres", de todo lo que no se aportará en la otra vida... Sería cuestión de levantar nuestra mirada hacia el cielo descubriríamos allí, gracias a los ojos del alma, un universo diferente, ilimitado, completamente desconocido, sino comprensible solamente en parte gracias a lo que nos revela la Escritura Santa, un universo lleno de amor de este amor que nosotros buscamos sin tregua y, muy a menudo, de manera errónea, sin darnos cuenta que la verdadera fuente de amor es Dios y él solamente… Es Él quien siempre nos quiere y con todos nuestros defectos...

¿Cómo alcanzar a una belleza eterna…? Seguramente no pero con “expedientes” quirúrgicos, pero transformándose en portadores de la Luz, de esta luz de Fe que vuelve la mirada luminosa y la cara radiante incluso en el sufrimiento…

Un ejemplo de belleza eterna: la Vén. María-Teresa González-Quevedo (Teresita)

Volviendo de nuevo a Teresita Gonzalez-Quevedo (del cual ha un pleito de béatification), que vivió a un tiempo muy cercano nosotros (1930-1950), al leer su biografía se comprende cómo se puede servir el Señor en la alegría, ocupándose al mismo tiempo de la salud fisica… Demasiados tópicos nos impulsan a ver las figuras de personas que eligen seguir al Señor como seres tristes y totalmente feos… Hay gente que afirma con ironía que mucha gente que se consagró a Dios, lo hizo en la convicción que el mundo los rechazaba debido a su aspecto exterior…

Según un juicio unánime de sus contemporáneos Teresita era una elevada muchacha muy bonita, inteligente, y rica en admiradores - pero, al gran asombro de los que la conocían, incluida su familia, - elige abandonar todo con el fin de encontrar la verdadera belleza… la belleza interior… eso puede llegar a los laicos también (la llamada a la santidad es universal), pero, en su caso, Teresita incluyó que el Señor la llamaba a un consagración total en las carmélitas de la Caridad(2).

Además el itinerario de vida de Teresita pone de relieve, por una parte, que la vida religiosa no es ciertamente una “vía de salida” a nuestro descontento, del otro el poner de manifiesto que la falsedad del perjuicio según el cual el hecho de ser “bonito” por fuera debe casi siempre coincidir internamente con el hecho de ser “vacío”…

Un aspecto fundamental de la espiritualidad de Teresita, durante la corta duración de su vida, fue el hecho de elegir como modelo que debe seguirse la Virgen María, que llamaba afectuosamente Madrecita. Teresita era miembra, en la escuela de las carmelitas de la Caridad (3). ) de la Congregacion Mariana. El día de la consagración a la Inmaculada Concepción se daba a las nuevas novicias una medalla donde debían de hacer imprimir una frase a su elección. Hubo quien grabo“ Quien me mire, Madre mia, te vea" ("Mi madre, procuradas que los que me observan sólo le ven le").

Teresita en una foto de 1943

Está muy claro que estas palabras se grabaron con una convicción muy firme, ellas nos afectan y nos muestran una gran determinación interior. Su rezo se concedió, ya que los que estaban cerca ella - según lo que pensaban sus amigos y todos los que la conocían - no podían dejar de observar que su belleza no era solamente exterior, sino que era el fruto de una gran luz que emanaba de su interior...

Como ella había conducido una vida similar a la de todas las jóvenes muchachas fáciles y de su edad, participando en fiestas, comprándose bonitos vestidos, amando el deporte; ¿su decisión de entrar en el convento, aunque que aún no tenía dieciocho años, no solamente asombró a mucha gente, pero también decepcionó a varios de su admiradores … Es que Teresita estaba bien decidida de amar sólo a Jesús, nada más que a él, y para hacer eso quien podía guiarla mejor que su Madre Celestial…?

Teresita estuvo eligiendo el buen camino, el camino que la conduce al Cielo, ella había olvidado todas las “vanidades” y las cosas materiales que le había gustado hasta ese momento para transportarse a grandes pasos hacia la verdadera Vida, dejándo conducirse por Jesús y Maria a través de sendas donde los bonitos vestidos y los encajes ya no habrían tenido ninguna importancia y cedían el paso a la pureza del alma. Pero eso no es todo: ella soportó con paciencia los innumerables sufrimientos físicos causados por la meningitis tuberculosa que la condujo a la tumba cuando ni siquiera tenía veinte años (8 de abril de 1950).

Los que estuvieron junto ella o fueron a visitarle tras su entrada entre las Carmelitas pudieron dar debida prueba que Teresita no había perdido ni la alegría de vivir que la caracterizaba (en efecto tenía dolor que respetar en los momentos de silencio…), ni el buen gusto, ni los cuidados debidos a su físico; hay que observar que su vestido de principiante estaba todavía en orden. Es esto por lo que fue a compadecerse la madre superior en el temor que se trataba de actos de “vanidad”, pero se tranquilizó inmediatamente: ocupar nuestro cuerpo y tener los vestidos bien comprados no daña nuestra alma con tal que la preocupación por el aspecto físico no tenga la parte sobre la única cosa que debe interesarla: la pureza de nuestra alma… Será el único “vestido” que nos seguirá en el momento de la muerte.

El ejemplo de Teresita podría seguirse por todas las muchachas de nuestro tiempo. En efecto estos “modelos” de vida superan el espacio y el tiempo, sobre todo teniendo en cuenta que Teresita vivió en un tiempo (1930 - 1950) muy cercano al nuestro.

Pero la cuestión que se plantea: ¿cómo se hace para que una tan joven muchacha, dotada de una tan grande alegría de vivir, haya decidido “encerrarse entre cuatro paredes”? … Aquí, realmente otro falso tópico… se tiende a pensar, incorrectamente que el que consagra toda su vida a Dios, decidiendo rogar en soledad, fuera del “mundo”, no hace más que “perder” los mejores años de su vida.

La vida religiosa impone, naturalmente, normas que deben respetarse, lo que no era fácil para Teresita (por ejemplo cuando había que observar el silencio), pero lo que nos parece imposible es posible para Nuestro Señor. Aquí que “el niño terrible”, si se puede decirlo, es capaz “de archivar” sus “defectos”, se esfuerza en seguir a Maria cuyo ejemplo es “el inicio” de su vida. A veces el amor hacia su Madrecita y el hecho “de sentir” siempre su presencia y su apoyo podía parecer “excesivos” a los ojos de los otros, como, por ejemplo, cuando dejaba, a su lado, un lugar libre, diciendo que esto se reservaba a la Virgen… Pero Teresita había solidificado bien en su espíritu el viejo proverbio religioso “Ad Jesum per Mariam”, que significa que Marie es el mejor camino para llegar al Cristo.

Tener María como modelo de vida continua, incluso en nuestro tiempo, que ayudar tanto al creyente y a la joven gente en particular, religiosa y laica. Por hacer un simple ejemplo: la espiritualidad de María es con mucho la base de movimientos religiosos como los Hogares de Claire Lubich, o los “Misioneros del Inmaculada - P.Kolbe”. Estos dos movimientos ayudaron enormemente a la sierva de Dios Santa Scorese en su vida cristiana, en sus actividades caritativas e… incluso en la explotación con su espléndida voz, en primer lugar en el Coro “Gen 2” y a continuación en el de la Acción Católica de su parroquia. ¿Quién no fue encantado por las figuras de las “hadas” de los cuentos de hadas? …. Pero incluso en esta “clase literaria” se creyó ver una clase de “inspiración” que vincula estas criaturas - fruta de la imaginación - con la imagen del Virgen como nuestra protectora y madre afectuosa.

La muerte de Teresita (el 8 de Abril de 1950)

La cuestión que se plantea es la siguiente: ¿cómo desear ser “como Maria” con todos nuestros límites y defectos…? El camino parece largo y difícil, pero con la gracia de Dios se puede todo, y nuestra alegría será muy grande cuando el manto de la Virgen nos envuelva: aquí nos recompensará de todos los sufrimientos que deberemos enfrentar para ser siempre fieles a nuestro Credo…

Basta estudiar la vida de una planta para darse cuenta de que los “tamaños” son dolorosos pero inevitables y necesarios… Sería necesario pues aplicar el mismo sistema, y pedir al Señor la fuerza para, “cortar”, eliminando, finalmente, - aunque no siempre nos damos cuenta inmediatamente - todo lo que puede dañar a nuestra relación con él, a partir del hecho de dar menos importancia a las apariciones, no destinándose hasta al verdadero “contenido”…

En efecto Teresita repasó, aunque de diferente manera y sin enfrentar el martirio, en el sentido “clásico” de la palabra, el camino elegido por muchas santas, durante el primer período del cristianismo, entre las cuales: Santa Ágata, Santa Inés, Santa Lucía, muy veneradas y citadas en uno de los cañones de la Santa Misa… la enumeración podría ser extremada larga, sobre todo si se piensa que muchas jóvenes muchachas, cuyo nombre no se conoce y de las que nunca se ha propuesto hablar, eligieron sacrificar su vida para no rechazar su Fe y para seguir el Cristo…

Santa Scorese. El proceso de beatificación está en curso

En un tiempo más cercano del nuestro, al pensar en estas figuras de “pureza” auténtica - que significa también tener conciencia de su propia dignidad como mujeres y cristianas - podemos citar, como ejemplo, a Santa Maria Goretti (1890-1902), que eligiò al martirio más que traicionar su fe, ella se hizo matar, ya que a pesar de la amenaza de muerte, no faltó a la orden de Dios., o Santa Scorese de la que ya hablamos: sólo no hay nada mayor de sufrir la muerte para la gloria de Dios….

Las dos, incluso en contextos diferentes desde el punto de vista temporal y cultural, pueden ser parte del extenso grupo (solo Dios sabe cuánto es ancho!) de las que eligieron gustar a Dios y “de conservarse” bonitas desde el punto de vista espiritual y “armónico” (exterior e interior). Hay que observar, como se desprende de los testimonios vueltos al pleito canónico, que el perseguidor - y a continuación el asesino - de Santa Scorese le había pedido en varias ocasiones de no ir a la Misa, diciéndole que si hubiera obedecido a su “orden” él ya no se habría aburrido… Pero la Santa elige la muerte más que traicionar su Ideal, y así haciéndolo se eleva al cielo subiendo la “senda” bonita pero difícil que Jesús le había indicado en el Evangelio. Llegó directamente en este Cielo donde él mismo Jesús nos garantizó de haber preparado un lugar para cada uno nosotros. He aquí otro ejemplo que nos prueba que la verdadera belleza, la belleza eterna, es la del alma pura y generosa que gracias al Santo Espíritu es por fin libre para volar entre los brazos de su Creador…

Notas

1. Mis veinte años, biografía de María-Teresa Gonzalez-Quevedo, Tipogr.Pisani, 1973, p.X.
2. Para un conocimiento más amplio de la vida de Teresita puede consultar la página de nuestro lugar: Teresita: la Ven. Maria-Teresa González-Quevedo (1930-1950), de las Congregaciones Mariale de Madrid (Egidio Ridolfo s.j.)
3. Las Congregaciones Mariales eran asociaciones de laicos fundadas por los Jesuitas no solamente en sus sedes centrales, pero incluso en muchas parroquias diocésainas y en varios centros escolares fundados y dirigidos por muchas congregaciones de Religiosas y por otros grupos de vida apostólica. Hoy aún allí tiene un gran número en Brasil.


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